Presta atención a lo que te voy a contar, porque voy a abrir mi corazón contigo.
Cuando yo era niño, los adultos se burlaban de mi forma de hablar.
Decían que no hablaba como niño, sino como adulto.
Todo porque decía expresiones como “el chofer del autobús”, en vez de “el camionero”.
O de vez en cuando utilizaba expresiones como “fenomenal” o “esto es irreal”… supongo yo, de escucharlas en caricaturas o leerlas en tiritas cómicas.
Vaya, que tenía más vocabulario que muchas personas que tenían cinco veces más edad que yo y eso les hacía vulnerables de alguna forma.
Si a esto le sumas que mi dicción era más bien la de un niño consentido, de letras arrastradas y camisita polo bien fajada en un pantalón de pana, comprenderás que la situación empeoraba.
Yo tenía unos cuatro años cuando pasaba todo esto.
Y si te soy sincero, en realidad las burlas me hacían sentir mal, como a cualquier niño con corazón de niño.
Tan mal que comencé a fingir que sabía menos, que no entendía lecciones de las clases y que era menos inteligente de lo que en verdad era.
Al parecer para encajar había que ser un poco menos despierto de lo que yo era, así que por dentro entendía y por fuera era como el resto.
Me escondí en un personaje menos agudo, menos inteligente, menos capaz.
Tengo amigos que hasta la fecha no me creen que yo aprendí a leer entre los tres y cuatro años, cuando la mayoría de niños aprendían hacia los cinco o seis.
Lo que es más: tuve una maestra que tachó con un plumón negro y grueso todos mis libros porque me adelantaba en los ejercicios.
Y es que bueno… yo podía leerlos y el resto todavía no.
De nuevo: adultos proyectándose en niños.
Esta situación, la de comprender por dentro pero actuar como si no lo hiciera, duró bastantes años.
Marcó mi vida.
Y gracias a esto, tuve dos revelaciones en mi vida:
La primera es que como siempre fui un niño listo, enmascarado de niño desorientado, los verdaderos niños desorientados se hicieron mis amigos.
Y como es más difícil esconder la inteligencia que cualquier otra cosa, comenzaron a pedirme ayuda.
Así que les contaba: de las matemáticas, del español, de la biología, de los complejos de la maestra, de cómo pasarte el Pokemon Red… y a veces también me inventaba historias donde no las había.
Lo normal de un niño en búsqueda de su sitio.
De hecho, gracias a esto me descubrí un súper poder: que soy un excelente explicador, simplificador y acompañador.
De toda la vida.
La segunda revelación fue que el lenguaje, que me hicieron esconder debajo del caparazón, no era una debilidad, sino una fortaleza.
Tardé solamente veintiún años de mi vida en entenderlo, hasta que mis palabras llegaron con el adulto indicado.
Al que verdaderamente le creí que cuando me dijo:
“Escribes muy bien, deberías hacerlo más”.
No que otros no me lo hubieran dicho antes… sino que a los otros me costaba trabajo creerles, pero es otro tema.
Lo importante es que dejé salir otro súper poder:
La palabra.
O mejor dicho: mis palabras.
Y veintinueve años adelante del niño que se escondió tras la máscara…
Doce años después del estudiante que creyó en el poder de sus palabras por primera vez…
Hoy me dedico a escribir y también a enseñarles a otras personas a hacerlo.
¿Para qué?
Pues vamos a ver:
Muchos hablan de rentabilidad, de estrategia, de ventas, de construir un mensaje de marca.
Y todo eso es importante, pero hoy vengo a decirte la verdad:
Y la verdad es que lo hago con la esperanza de que tú también salgas de tu caparazón y de que el niño talentoso al que escondí detrás del telón no vuelva a estar allá nunca más.
No es publicidad, es tu historia.
Taller presencial de Storytelling para identificar tus superpoderes en el relato de tu vida.
En este taller pasaremos por dos fases:
- Cuál es el mindset que es recomendable tener para apropiarte de tu propia historia. Y no, no es ningún churro motivacional. Es algo más profundo y fácil de comprender, pero complejo de interiorizar. Pero no te preocupes, nos pondremos vulnerables juntos.
- Una estrategia muy simple para voltear a ver tu interior, tus intereses, tu filosofía de vida y todo lo que te llama la atención. No te haré hacer una lista de hobbies, sino que te haré preguntarte sobre lo que llama tu atención. Verás que hay un hilo conductor que moldea tu vida.
- Dos fórmulas de Storytelling que te ayudarán a platicar tantas historias como desees. Es tan sencillo de utilizar, que aún sin experiencia en escritura, lo podrás aplicar.
- El método de puntos, para entender nuestra propia historia, donde yacen nuestros talentos. Los tienes, aunque no lo tengas claro. Y de eso se trata esto.
- Un taller de Storytelling en donde escribiremos juntos nuestra historia, convirtiéndola en una herramienta de poder personal que conecte contigo, para conectar con los demás.
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Próxima fecha
7 de diciembre 2024
CDMX, dentro de la galería de Puro Pinche Power.
10:00 A. M. – 4:00 P. M.
$4,444 MXN
Cupo limitado
La transacción acepta todas las tarjetas y es 100% segura.