fbpx

Hace unos días estaba leyendo una noticia que decía que prohibieron ciertos nombres en México…

 

¿Leyendo?

 

No.

 

Lo íbamos platicando de camino a otra ciudad, manejando por la carretera.

 

Así que leímos los nombres uno por uno.

 

Recuerdo:

 

Aceituno.

 

Calzón.

 

Cesárea.

 

Jorge Nitales (mi favorito, personalmente).

 

Yahoo.

 

Y habían más.

 

Una lista divertidísima.

 

Y si lo piensas bien…

 

La razón principal de que prohíban esos nombres es que alguien los utilizó…

 

No quiso utilizarlos.

 

No intentó utilizarlos.

 

Lo hizo deliberadamente.

 

Esto significa que por ahí en algún rincón de México hay un niño de unos dos o tres años llamado Calzón llorando mientras nosotros nos reímos de su nombre, comemos Tostitos y manejamos a Sahuayo…

 

Mira.

 

Tú te llamas como te llamas y ya está.

 

Fue decisión de tus padres y pueden estar bien de la cabeza o no… pero así te llamas.

 

Puedes tener apodos, cambiarte el nombre, decirles a todos que eres alguien más…

 

Pero el nombre que te impusieron es significante para tu vida.

 

Gracias a la vida, esto no aplica para los negocios.

 

En los negocios tú decides.

 

Sin embargo, vamos a ver lo siguiente…

 

Si hubiera una lista de nombres prohibidos para negocios, yo agregaría principalmente tres:

 

  • Los que utilizan un artículo y terminan en “ría”, como La Llantería, La Abarrotería, La Peluquería, La Publicitariaría, La Licorería y todos los derivados de esta tendencia pseudo alternativa.

 

  • Los que utilizan adjetivos burdos y cursis y descriptivos, como Galletas Hechas con Amor, Cuadros Artesanales o Vasos de Vidrio Elegante.

 

  • Y todos aquellos que apelan a los lugares más comunes de la imaginación sin ningún tipo de variación, como Flor de Loto, El Colibrí o Golpe de Suerte.

 

Jajajajaja

 

Mira.

 

No es burla…

 

O sí.

 

Pero nombrar a un negocio no es algo tan simple como parece y es tan significativo como nombrar a una persona o a un perro o a una ardilla que se asoma por tu ventana…

 

Cuando nombras, lo que nombras cobra vida, importancia y significado.

 

Calzón va a tener muchos problemas para ir contra el imaginario colectivo que lo identificarán como un niño sucio…

 

Ya no digamos Jorge Nitales que tendrá que lidiar con el máximo albur mexicano y los rechazos continuos de novias, novios o novies…

 

Tú puedes pensar que no, pero el nombre de tu negocio importa.

 

Su nombre impacta y significa.

 

Para ti y para los demás.

 

Y si tú quieres vender un paquete de galletas hechas con ingredientes naturales y de un ticket considerablemente alto, llamarles Galletas Hechas con Amor no ayudará mucho…

 

Ya no digamos si sumado a esto el empaque es una bolsa de plástico con una etiqueta hecha en Paint.

 

Pero bueno… que ese es otro tema.

 

Así que bien:

 

Nombrar importa.

 

Saber nombrar importa.

 

Y sobre ello hablaremos en este taller, donde podrás aprender a nombrar y convertirte en un nombrador.

 

O por lo menos, comenzar el recorrido para serlo.

 

¿El temario?

 

Muy simple:

 

Aprenderemos a nombrar.

 

¿Cómo?

 

De muchas formas, con muchas técnicas y a través de muchos recorridos creativos.

 

¿Durante cuánto tiempo?

 

Durante cuatro horas.

 

¿En dónde?

 

En línea.

 

¿Quiénes?

 

Pocos, ya que el cupo estará limitado.

 

¿Y cómo accedes?

 

Simple, comprando tu boleto acá abajo:

Consigue tu entrada para «Nombradores».

Por $2,500 MXN (125 USD aprox.)

Modalidad: Online
Fecha: 14 de septiembre, de 18:00 AM a 22:00 PM (CDMX)

Paga de contado o hasta a 12 MSI con tarjeta de crédito mexicana.

La transacción acepta todas las tarjetas y es 100% segura.